Cafés especiales, orgánicos y con sellos de Comercio Justo, apicultura y agroturismo, son las apuestas productivas para las víctimas de esta zona del país que sufrió violencia de las Farc y de dos grupos de paramilitares y la depredación por los cultivos de uso ilícito.

Por: María José París

 

En la Sierra Nevada se producen tres variedades de café arábica: Colombia, Castillo y Caturro.
Fotos: Juan Camilo Serrano.
 

Era tan tenebrosa la vida en Sacramento, un corregimiento cafetero de Fundación, en el departamento de Magdalena, que para el 2003 se había convertido en un pueblo fantasma. Desde los años 70, allí se consolidaron grupos paramilitares para proteger a algunos terratenientes, en los 80 hubo presencia guerrillera, pero en los 90, la población estuvo en medio de los enfrentamientos del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), comandado por Jorge 40, contra los hombres del Bloque Resistencia Tayrona que comandaba  Hernán Giraldo. El desplazamiento fue masivo ante las amenazas de los combates y la frecuencia de los asesinatos selectivos.

En la memoria de los habitantes de esa región todavía está lo ocurrido entre diciembre de 2001 y febrero de 2002. En ese lapso, según cifras de Acción Social de Presidencia de la República, 1.700 familias fueron obligas a desplazarse para ser utilizadas como escudo humano por parte de las tropas de Hernán Giraldo. 

Sacramento fue un territorio de disputa. Era estratégico porque se convirtió en un corredor natural que conecta al Magdalena con el departamento de Cesar. Fue un camino para sacar la marihuana de la ‘Bonanza Marimbera’, y luego se convirtió en una bodega para esconder narcóticos, armas y contrabando. 

Nada logro prevenir el éxodo. Ni ser parte de la montaña costera más alta del planeta, ni ser declarada por la UNESCO en 1979 como una Reserva de la Biósfera, fueron  suficientes para subsanar las necesidades humanitarias de la población. 
La majestuosa Sierra Nevada, la meta inalcanzable de la Comisión Corográfica, el sueño frustrado de Agustín Codazzi, ocupó el tercer lugar en el escalafón de territorios expulsores de pobladores en el país. Solamente fue superada por Urabá y Montes de María, concluyó el Centro Nacional de Memoria Histórica en “Una nación desplazada. Informe nacional de desplazamiento forzado en Colombia”, publicado en 2015. 

Dagoberto Quintero es el representante legal de la Asociación de Productores de Sacramento (Asoprodesa), que fue creada en 2013 con la misión de apoyar a los caficultores y apicultores. Tanto su familia, como 196 más, fueron víctimas del desplazamiento forzado en los años 90, en especial por la expansión paramilitar. Comenzaron a regresar de su exilio en 2006, cuando el Frente Resistencia Tayrona y el Bloque Norte de las AUC, se empezaba a desmovilizar por la entrada en vigencia de la Ley de Justicia y Paz. 

Sin garantías jurídicas, volvieron a su pueblo bajo la figura de retorno voluntario y mientras subían notaron que su paisaje había cambiado: los cafetales estaban secos y la desaparición de los árboles era evidente, casi no había vainillo y tampoco quedaba mucho cedro. Los paramilitares usufructuaron el café y no cuidaron los cultivos, y además, se dedicaron a tumbar las selvas para vender las maderas en mercados ilegales. 

Regresaron a casa, pero les tocó empezar de ceros. Poco a poco recuperaron los cultivos de café y su pan coger. Muchos no tenían plata para los insumos químicos que requiere la broca, y aunque es muy dispendioso, la combatieron manualmente. Sin saberlo, se estaban sincronizando con las demandas del mercado internacional de café: estaban cultivando un producto orgánico. 

 

 

En 2008, la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) instaló el programa de Familias Guardabosques para incentivar la sustitución de cultivos de uso ilícito e invitaron a los miembros de la Red Ecol-Sierra a participar. 

Esta asociación fue creada en 1997 por caficultores de Ciénaga y Santa Marta que empezaron el cultivo del café orgánico. Después se adhirieron miembros de Aracataca y Fundación

Víctor Cordero, caficultor, hijo de colonos y representante legal de Ecol-Sierra cuenta que UNODC los buscó porque su organización ya había obtenido en 2002 y en 2005 sellos y certificaciones de café orgánico y comercio justo. Para Julián Ruiz, gerente de Banexport, “la doble certificación era algo que demandaba el mercado internacional y parecía imposible de encontrar”, pero a través de Colombia Verde se enteró de la Red Ecol-Sierra y desde el 2008 se convirtió en su aliado comercial. 

Como sucede con todos los commodities, los precios del café están en constante fluctuación. La cosecha en la Sierra es de octubre a marzo, y es imposible predecir cuánto valdrá cuando se cotiza en el mercado bursátil. A veces es bueno, otras no tanto. Por eso se volvió imperativo diversificar la economía local, porque a pesar de la fertilidad de sus suelos, es muy difícil sacar adelante productos perecederos por las dificultades del transporte. Se empezó con la producción de miel y hasta ahora, los resultados han sido muy buenos.

 “Ecol-Sierra brindó asistencia técnica e insumos para la producción de miel. Por cada colmena, había que plantar 100 árboles. Así se diversificaba la economía y se trabajaba en la restauración de los bosques maderables que habían sido talados años atrás”, dice Emel Yaruro, presidente de Asoprodesa. 

Para cumplir con la Ley de Víctimas, el Gobierno Nacional tenía que diseñar programas para generar empleo rural y urbano y así apoyar el autosostenimiento de las víctimas. Fundación, Magdalena, fue uno de los municipios focalizados porque allí se registró una de las cifras más altas del país: 46.433 desplazados y 20.762 hectáreas de tierra abandonadas, según información suministrada por el Proyecto de Protección de Tierras y Patrimonio. Desde el 2014 los esfuerzos que se adelantaban se complementaron con Somos Rurales, un Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Ministerio de Trabajo. Se han atendido a 320 familias víctimas del conflicto en la Sierra Nevada de Santa Marta: 190 Sacramento y 130 en Minca, un corregimiento de la capital del Magdalena que tampoco escapó de la presencia guerrillera ni de la arremetida paramilitar. Y se han invertido 2.100 millones de pesos en líneas productivas de ganadería sostenible, café y miel. 

En este escenario se han concentrado en mejorar las capacidades de los cultivadores en temas como la caracterización de taza, -una metodología de evaluación del café- y el mejoramiento de los procesos poscosecha. Para lograrlo han adquirido despulpadoras, beneficiaderos, marquesinas de secado y tecnología para mejorar la fermentación en todas las fincas. Todo esto con la idea de alcanzar los más altos estándares internacionales con una materia prima que es reconocida como de primera calidad. 

Asoprodesa está empeñada en superar lo hecho hasta ahora. No se conforman con vender el café en estado verde o en pergamino (seco) y en ese propósito han encontrado el apoyo del PNUD. Quieren tecnificarse para superar la frontera del cultivo y pasar por el proceso que los lleve a mejorar la fermentación, el secado y una tostión, hasta llegar al empaque y la venta al consumidor final.  

En ese camino ya han se han preparado también en el aspecto financiero y ejecutaron un proyecto con el que adecuaron una casa, en un centro de agronegocios y diseñaron etiquetas para el café y la miel.  “Con el PNUD hemos aprendido que la apicultura no es solo miel, sino que también tiene usos industriales, como las ceras”, dice Diana Quintero, secretaria de Asoprodesa. 

Pero además de planes y sueños, también existen varias limitaciones por sortear. Una de ellas es que en Sacramento solo hay paneles solares y no hay capacidad para instalar una tostadora. Por ahora, tiene que enviar el grano a Santa Marta para tostarlo. Eso significa unos costos de transporte por más de cuatro horas atravesando casi todos los pisos térmicos de la Sierra Nevada.  

El agroturismo es otra apuesta para dinamizar el autosostenimiento de las víctimas, especialmente para las de Minca porque hay potencial: es muy cerca de Santa Marta, hay caminos pre-hispánicos, mobiliario cafetero del sigo XIX, paisajes, café y miel. 

Ana Delia Becerra es hija de colonos de Norte de Santander y es propietaria de Eskandia, una finca cafetera que también es un hostal. Contó, entre risas, que se dedicó al cultivo orgánico desde 1998 porque había quedado viuda y, aunque tenía tierra, no tenía plata para comprar todos los químicos.

“El café crecía y en el Comité Cafetero me hablaron de ese proyecto de orgánico. Para certificarse tocaba tener limpia la tierra de químicos por tres años y yo ya tenía ese tiempo. Así me pude vincular a la Red EcolSierra”. Ana Delia será beneficiada en la siguiente fase de Somos Rurales con una estufa ecológica para su proyecto ecoturístico.  

 

En la Sierra Nevada llueve café en el campo, caen aguaceros de yuca y aunque no hay té, sí hay miel. Las variedades de cafés arábicos, la limpieza de su trazabilidad confirmada con los sellos orgánicos y de comercio justo, la apicultura y el agroturismo, son esfuerzos que se enmarcan en el uso sostenible de los recursos y que sin duda, podrán mejorar la vida de las víctimas de la montaña costera más alta del planeta.

 Fuente: http://colombia2020.elespectador.com/territorio/en-la-sierra-nevada-llueven-cafe-y-miel

 

LAS FINCAS CAFETERAS DEL Magdalena incursionarán muy pronto en el agroturismo y ecoturismo gracias a una alianza consolidada con las Naciones Unidas. 

La riqueza natural que posee la Sierra Nevada de Santa Marta sumado a los cultivos de café facilitará el impulso al agroturismo que tanto atrae al turismo internacional.

POR

EDGAR

TATIS GUERRA

Las fincas cafeteras del Magdalena agremiadas en la Red Ecolsierra le apostarán a desarrollar un agroturismo y ecoturismo en el área rural del departamento aprovechando toda la biodiversidad que existe en la Sierra Nevada de Santa Marta y las bondades del café orgánico que allí se cultiva.

Según Víctor Cordero Ardila, Director de la Red de Productores Ecológicos de la Sierra Nevada de Santa Marta (Ecolsierra), la asociación que lleva 15 años avanza en un tercer plan estratégico que le permitirá visualizar un futuro con un horizonte amplio y positivo en el tema turístico.

 

Después de un riguroso estudio gracias a la asesoría de las Naciones Unidas y otros organismos especializados en el turismo existe un reconocimiento sobre las potencialidades materiales que brinda la naturaleza lo que se constituyen en el capital material de un territorio que debe explotarse sosteniblemente, a partir de un proyecto competitivo a nivel nacional e internacional.

Explicó que RedEcolsierra es una asociación de pequeños productores que cobija a cerca de 425 familias agremiadas en 23 grupos de base distribuidos en los cuatro municipios cafeteros que tiene la Sierra Nevada (Santa Marta, Ciénaga, Aracataca y Fundación) y que conforman el cinturón cafetero del departamento del Magdalena.

El directivo gremial también precisó que el territorio magdalenense tiene 22.000 hectáreas cultivadas de café de un cinturón cafetero de 80.000 hectáreas. Dijo que la asociación cuenta con 6.000 hectáreas, de las cuales 2.000 ya están certificadas con estándares orgánicos y le apuesta también a otras alternativas a partir de planes estratégicos.

Por otra parte, Cordero reconoció que aunque en la Sierra Nevada solo se da una sola cosecha al año a diferencia del eje cafetero, eso le imprime unas características valiosas como estrategia de mercadeo para vender el producto pero a la vez se constituye en una desventaja desde el punto de vista de flujo de caja para las familias que dependen de esa única producción. 

Sostuvo que en los últimos años se han focalizado esfuerzos hacia la búsqueda de una certificación orgánica para poder agregarle un valor al café teniendo en cuenta que el promedio sembrado por hectárea oscila entre 4.500 a 5.000 plantas. Dicha certificación ha permitido lograr sellos especiales que facilitan el ingreso a mercados de la comunidad económica europea, de los Estados Unidos y el Japón.

VÍCTOR CORDERO ARDILA
Director Red Ecolsierra

‘‘Gracias a las inversiones que se han realizado en las fincas a lo largo de estos 15 años estamos trabajando en dos líneas estratégicas a 2021, una es el agroturismo y la otra es el ecoturismo. Recientemente hemos firmado un convenio con las Naciones Unidas y vamos a desarrollar un piloto en Santa Marta y otro en Ciénaga para aprovechar las locaciones de las fincas cafeteras’’, comentó Cordero.

Explicó que RedEcolsierra es una asociación de pequeños productores que cobija a cerca de 425 familias agremiadas en 23 grupos de base distribuidos en los cuatro municipios cafeteros que tiene la Sierra Nevada (Santa Marta, Ciénaga, Aracataca y Fundación) y que conforman el cinturón cafetero del departamento del Magdalena.

El directivo gremial también precisó que el territorio magdalenense tiene 22.000 hectáreas cultivadas de café de un cinturón cafetero de 80.000 hectáreas. Dijo que la asociación cuenta con 6.000 hectáreas, de las cuales 2.000 ya están certificadas con estándares orgánicos y le apuesta también a otras alternativas a partir de planes estratégicos.

Por otra parte, Cordero reconoció que aunque en la Sierra Nevada solo se da una sola cosecha al año a diferencia del eje cafetero, eso le imprime unas características valiosas como estrategia de mercadeo para vender el producto pero a la vez se constituye en una desventaja desde el punto de vista de flujo de caja para las familias que dependen de esa única producción. 

 

Sostuvo que en los últimos años se han focalizado esfuerzos hacia la búsqueda de una certificación orgánica para poder agregarle un valor al café teniendo en cuenta que el promedio sembrado por hectárea oscila entre 4.500 a 5.000 plantas. Dicha certificación ha permitido lograr sellos especiales que facilitan el ingreso a mercados de la comunidad económica europea, de los Estados Unidos y el Japón.

 Fuente :http://www.hoydiariodelmagdalena.com.co/noticias/ciudad9368.html

 

 

CON LA INSTALACIÓN de estos paneles solares se genera el 80% de la energía que consume la Red Ecolsierra.

Con esta planta se generando el 80 % del consumo total de la Red de la empresa Ecolsierra, que es una Cooperativa de caficultores de la Sierra Nevada de Santa Marta y a través de la cual los caficultores comercializan su producto.

Por

ANTONIO

TOBIAS HERRERA

La empresa de energía solar Ecosolar instaló en Santa Marta la primera planta de energía solar inyectada a la red eléctrica convencional, como lo explicó Ángelo Peralta, Gerente de esta empresa en la ciudad.

“Ecosolar es una empresa del sector de las energías renovables, es la única empresa del sector en la ciudad y actualmente estamos brindando soluciones para sistema no conectados a la red y sistemas inyectados a la red. Nuestros servicios están dirigidos a la ciudad, al comercio a la industria y al grupo residencial”.

 

Agregó que “nosotros acabamos de instalar la primera planta inyectada a la red, que se instala en la ciudad, se instaló en la empresa Red Ecolsierra, son 6 kilovatios inyectados a la red que van a generar el 80 por ciento del consumo que actualmente está teniendo esa compañía”.

ÁNGELO PERALTA, GERENTE de Ecosolar en la sede de Ecolsierra

durante la instalación de la primera planta de esta naturaleza en la ciudad.

DE ÚLTIMA TECNOLOGÍA

Dijo el gerente de la entidad que “esta es una planta de última tecnología, con paneles solares de 230 vatios, con todas las certificaciones internacionales y está homologada por la norma técnica eléctrica colombiana, un inversor que tiene la capacidad de entregar información real al usuario de la generación que esté entregando la planta, cuánta energía se está consumiendo y cuánto se está vertiendo a la red”.

De la misma manera informó que puede visualizar el consumo de energía a través de una plataforma que puede ser seguida en su teléfono celular y la planta tiene la capacidad de informarle al usuario cuando ésta tienen algún tipo de problema”.

La planta está instalada en el Parque Logístico Industrial, kilómetro 3 vía a Gaira, “allí están las instalaciones de la Red Ecolsierra en donde hay una arreglo solar de 25 paneles con su inversor, contamos con contador bidireccional para poder revertir energía si no se está consumiendo, a la red eléctrica convencional”. 

INYECTADA A LA RED

Esta energía solar se inyecta a la red eléctrica convencional, “lo que hacemos es que con la energía que generan los panales solares a través de un inversor que convierte la energía de DC a C, la inyectamos directamente al circuito eléctrico que actualmente tiene la compañía, generando mayor cantidad de energía”.

“La modalidad es que como nosotros estamos más cerca del tablero de distribución, en esa medida la energía que se inyecte va a ser tomada por los equipos que estén demandando cargas, si se necesita un  excedente que no pueda generar la planta solar, esa energía se va a tomar de la red eléctrica de Electricaribe”.

Aclaró que también dependiendo del tamaño de la planta y de la generación de energía, “ese porcentaje es el que uno va a descontar del consumo que actualmente se tiene, por eso hablamos que con esta planta que acabamos de instalar, estamos generando el 80 por ciento del consumo total que puede tener la Red de la empresa Ecolsierra, que es una Cooperativa de caficultores de la Sierra Nevada de Santa Marta y a través de esa Cooperativa comercializan su producto”.

 

“Estos caficultores acceden a los beneficios que les entrega la Cooperativa, en el sentido que les instalan sistema aislados, pues allí nosotros hemos llegados con nuestras platas solares que hoy la empresa que distribuye le energía eléctrica no lo puede hacer, ya sea  por la distancia y porque son zonas de difícil acceso, por eso le damos energía con  plantas solares las 24 horas del día”, dijo.

 

El equipo del Fondo Reconciliación Colombia, junto con representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Unidad de Restitución de Tierras (URT), la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC) y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), acompañados por representantes de la Embajada de Suecia y socios de estas organizaciones, viajaron a los departamentos de Sucre, Magdalena y Bolívar del 28 al 30 de mayo para visitar los proyectos productivos que Suecia apoyó técnica y financieramente de 2013 a 2015. Varios de estas iniciativas hoy hacen parte del Banco de proyectos de la Corporación Reconciliación Colombia.

Leer más: Visita a terreno para estrechar lazos con proyectos productivos  

 

 

El análisis realizado a las mieles de la abeja Apis mellifera, se logró definir que algunos compuestos diferencian las de esta zona con respecto a las de otras regiones del país, es decir, mieles de otros sectores no tienen la misma combinación de compuestos.

Las características encontradas permiten mejorar la posición de este producto natural en el mercado y crear una comercialización en el extranjero. 

La investigación realizada por un grupo interdisciplinario de diferentes posgrados de la U.N., con el apoyo académico del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos del (ICTA), está enmarcada en un proyecto de Colciencias que busca generar valor agregado en la cadena productiva, de manera que los apicultores puedan obtener mayores ingresos.

 

Leer más: Mieles de la Sierra Nevada